Cuitláhuac, un tigre de papel; termina como un pelele de Nahle

Prosa aprisa//Arturo Reyes Isidoro

Al iniciar una gira proselitista de dos días por territorio estatal, y en apoyo a Pepe Yunes, la candidata presidencial Xóchitl Gálvez dijo que “Veracruz no merece una mujer que se robó todo en Dos Bocas”, en clara alusión a Rocío Nahle.

Luego de criticar la falta de fondos para infraestructura, dijo que “se desviaron miles de millones de pesos hacia una refinería cuyo costo final superó en más de tres veces el presupuesto inicial, alcanzando los 20 mil millones de dólares, pero ¿qué tal la robadera de Rocío Nahle? Tiene casas y casas, y su marido anda haciendo tranzas en su nombre”.

Cuitláhuac, un tigre de papel; termina como un pelele de Nahle

Legalmente, al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez le quedan seis meses de ejercicio. Deberá entregar formalmente el poder a la media noche del 30 de noviembre.

Porque él mismo lo vino diciendo, piensa entregar el mandato antes, en el mes de agosto, cuando también ha dicho que rendirá su sexto y último informe de gobierno.

En los hechos, claudicó ya de su responsabilidad aun antes de las elecciones que decidirán quién será su sucesor o sucesora y entregó la plaza a la candidata de su partido.

Ayer se hizo público lo que ya se sabía: la intromisión de Rocío Nahle en las decisiones del gobierno y de la orden que dio de despedir a varios funcionarios, incómodos para ella.

Cuitláhuac se va como llegó, sin oficio político, sin conocimiento de las reglas legales y metalegales del poder, sin carácter, sin autoridad, sin liderazgo, anodino.

Nunca supo ni se enteró que el poder político no se comparte, nunca, y que hasta el último segundo de su mandato constitucional él es el gobernador, el único que manda y decide en el gobierno.

En realidad, pecó desde un principio cuando permitió que Rocío le impusiera a los secretarios de Gobierno, Eric Cisneros; de Salud, Roberto Ramos Alor; y de Turismo, Xóchitl Arbesú.

Los tres le fallaron: Cisneros no solo tomó el control político, sino que prácticamente lo sustituyó; Ramos Alor renunció a su cargo en medio de acusaciones de corrupción, y Arbesú se fue por su probada incompetencia.

A Eric le ganó la ambición: de promotor inicial de Nahle para sustituir a Cuitláhuac, dejó de ser su empleado y aliado, y cuando se sintió empoderado trató de ser el candidato, de evitar que ella llegara, e incluso no se resistió a la tentación de señalarla de ser zacatecana y él reafirmar su origen veracruzano.

Ramos Alor, en lugar de estar pendiente que no faltaran medicamentos, en especial para niños con cáncer, se iba de “gira de trabajo” con los subsecretarios, pero viajaba con sus instrumentos musicales y en cada lugar que llegaban se ponían a tocar música tropical. Tuvo un manejo muy desaseado con los recursos y ahora Rocío Nahle lo premió con una candidatura a diputado.

Arbesú fue lo menos peor, aunque siendo veracruzana, como la misma Nahle, no conocía el estado y un buen día nos salió con la novedad de que Poza Rica ¡tiene playa! Nahle misma la echó, de la peor forma, porque en un acto de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río con empresarios del ramo apareció en una fotografía con la alcaldesa Patricia Lobeira.

La echó sin que Cuitláhuac metiera las manos como gobernador y ella legalmente una de sus colaboradoras. El manoseo de la zacatecana, pues, se dio desde el inicio de su mandato y empieza a terminar ya bajo su control.

El gobernador acaba de echar a varios funcionarios de la Secretaría de Gobierno porque colaboraron con el extitular Eric Cisneros y necesariamente los vinculan a él, aunque no es el caso de todos. Solo sobreviven el director de RTV, Víctor Hugo Cisneros, su sobrino (profesionalmente le está dando espacio y cobertura a Pepe), y la fiscala general del estado, Verónica Hernández Giadáns.

Aunque no son los únicos. El columnista sabe que también despidieron al operador de prensa de la Secretaría de Finanzas porque la jefa de prensa de Nahle, Adriana Muñoz, lo acusó de estar operando en contra de su jefa, sin presentar pruebas.

Pero Cisneros es el objetivo principal, aunque se autoexilió en Yucatán, señalado de estar operando con todos sus seguidores para la candidatura de Pepe Yunes.

Diferencias políticas internas aparte, lo cierto es que a ojos de los veracruzanos Rocío Nahle se ha apoderado ya del control del gobierno y el gobernador no mete las manos para impedirlo, de hecho, ya está vegetando políticamente, solo esperando a que Nahle lo releve… o Pepe Yunes.

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Palabra de Veracruzano 

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